¿Y ahora qué? ¿Ahora?!…Ahora toca EDUCACIÓN para la INNOVACIÓN by Enric Segarra

En un entorno tan cambiante, volátil e impredecible como el actual en el que nos encontramos (…que ha venido para quedarse), la capacidad de adaptación se convierte en el activo fundamental y la creatividad de los individuos (puesta al servicio de la innovación), la materia prima principal para hacer frente a esos cambios. Ese binomio (capacidad de adaptación y creatividad), que resulta clave para alcanzar la diferenciación (en un mundo sobreofertado), es todo lo que separa a las organizaciones que prosperan de aquellas que quedan sumidas en el anonimato o simplemente desaparecen; por tanto, lo que ahora toca (una vez hemos puesto en “orden” a nuestras empresas a través de un acelerado programa de adelgazamiento y tonificación) es potenciar el pensamiento creativo para, primero imaginar y, después, “diseñar” nuestro futuro.  Pero et voilà, a eso; a eso de ser creativo, …¡no nos ha enseñado nadie!

Nuestro sistema formativo-educativo se basa, salvo contadas raras excepciones, en el aprendizaje (y a menudo a través de la memorización) de los hechos y poco (o nada) en el aprender haciendo. Y sabemos que, alimentar la curiosidad y desarrollar un espíritu crítico, son las claves para afrontar cualquier futuro incierto que nos pueda venir.

Aprender haciendo, ajustando el cómo (contenido y objetivo), el cuándo, el dónde y el ritmo del aprendizaje experimental a la necesidad de cada individuo, es justo lo contrario de lo que hemos tenido hasta ahora; a saber, una formación industrializada y estandarizada por lo que al qué (se enseña) y al cómo (se enseña). Sin embargo, ya a casi nadie se le escapa que, si cada individuo es distinto y lo que pretendemos es que dé de si lo mejor de su potencial (y deje huella a su paso), habrá que empezar a hacer “trajes educativos a medida” que permitan a los directivos mantener el foco en la resolución de problemas y desafíos (como sustrato para el aprendizaje) y para eso nada mejor que el entrenamiento en el Creative Thinking, el Socratic questioning y el Design Thinking como approach para la innovación sistemática y todo ello, “empaquetado” de forma divertida para hacer bueno eso que todos sabemos que la mejor manera de aprender…es jugando. Estamos hablando, seguramente, de los tres pilares que van a sustentar la manera en que aprenderemos en este nuevo siglo. Yo, al menos, así lo creo y espero que así sea.